30 de julio de 2018

Sin ofensa para ustedes y ustedas, incluyendo guaguos y guaguas

Ante la ola deformante del lenguaje sexista o antisexista, me permití interpelar a la Academia de la Lengua Española sobre el tema. Primero pongo mi pregunta y luego la respuesta recibida.

Pregunta:

Nombre y apellidos: José Luis Pizarro Theiler
Nivel de estudios: Superiores

Profesión: Ingeniero agrónomo
País de origen: Chile
Consulta: "Hoy está de moda esto de la "paridad de género", en una perspectiva anti 'machista': Ejemplos: No se debe decir sólo señores, se debe decir señoras y señores.
No se debe decir sólo niños, sino niñas y niños.
No se debe decir sólo compañeros, sino compañeras y compañeros.
Y así, suma y sigue...
Mi consulta es sobre la regla oficial:
1. ¿Es necesario decir el femenino primero?: Señoras, niñas, compañeras, etc., como diría alguien, por "respeto", lo que ya implica un poco de "machismo".
2. ¿Es siempre obligatorio referirse a ambos  géneros? o el "masculino" y/o "femenino" sirve de genérico.
Entre nosotros (Arg., Bol., Col., Ec. Chile y Perú) se usa guagua (femenino) para referirse a un "niño (a) de pecho", término de origen quechua aceptado por la RAE. Como es femenino por naturaleza, ¿Habría que decir guaguas y guaguos?
Gracias por cualquier aclaración.

13 de marzo de 2017

Donde estamos y adonde vamos

13 de marzo de 2017


En este día enque estoy de luto porque se murió el Angel de nuestros tiempos, me sigo preguntando si los candidatos presidenciales que veo a cada rato, disputándose los espacios, en cada radio y en cada canal, se dan cuenta donde estamos y adonde vamos.
Porque las señales del cambio epocal están ahí: la brexit y el oportunismo de la May (may be...), Trump y sus tasas aduaneras (con México por ahora, prueba general antes del ataque al gran enemigo comunista), los nacionalismos fascistoides que contrastan el internacionalismo, etc.
¿Y nuestros candidatos presidenciales?
Siguen en la pelea pequeña: que como y porque fue a China, que menos mal que esta semana Piñera se decide (lo dijo su mujer, o su hija o no se quien de su familia), que la Goic tal vez va a la primarias "con condiciones", que Lagos no despega, que los de allá comenzaron primero (pidiendo plata al yerno de Pinochet), no no no, que fueron los de acá (aceptando el cheque espurio), etc.
Mientras el Chile de las materia primas se derrumba y los indicadores caen con la huelga de La Escondida, con los incendios forestales, con la Dominga, con los salmones y las mareas rojas, con un largo etc...
¿Y mientras tanto? Los nuevos cesantes que va dejando el quiebre del modelo se las arreglan para sobrevivir "por cuenta propia". Demuestran una vez más, donde está la fuerza de nuestro pueblo, que tiene mas imaginación (no "imaginaccion" obvio), que todos los "mercaderes, empresarios y capitalistas" del templo juntos, y que todos los testaferros políticos juntos, porque el chileno siempre "se las ha arreglado" para sobrevivir.
Desde las miserias del siglo XIX (chilenos en California, alemanes, suizos, franceses, en sur), hasta ahora que está terminando la orgia neo liberal, pasando por el quiebre de la "industria del salitre" (la orgia salitrera), hasta la difusión del nuevo modelo Pinochetista y su 33% de cesantía (la orgía del cambio fijo), y todos los ciclos de construcción y destruccón que sucesivamente ha conocido nuestra república han dado para sobrevivir por cuenta propia, sin olvidar nuestras mujeres, que siempre han sabido subirse las mangas, cuando la lucha diaria se ponía dura.
¿Se darán realmente cuenta los candidatos donde estamos?
¿Sabrán realmente hacia donde vamos? (o mejor dicho, hacia donde va el mundo).
Ayer escuché al nuevo desembarcado en la lid prepresidencial: Alberto Mayol.
Y debo reconocer que, por primera vez, escucho a un candidato (que no es comunista) que hay que cambiar el modelo, que hay que terminar con la orgia neoliberal.
Es un buen comienzo, aunque no se si será un buen final.
Porque en la mesa del almuerzo dominical, se deben seguramente intercambiar ideas y no sé cual será el peso ideológico familiar, frente a la rebeldía ideológica del posadolescente.

9 de enero de 2017

La palabra de moda: post-verdad (Post-truth)


La BBC en español nos informa que, como todos los años, el Diccionario inglés Oxford eligió la palabra del año. 

Este año 2016 la palabra es post-truth (post-verdad)

¿Qué significa?

"Relativo a, o denotando circunstancias en las que hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y a la creencia personal".

Hace unos dias en el sitio de la BBC se publicó un comentario titulado: "Qué tienen que ver Trump y el Brexit con "post-verdad", la palabra del año elegida por el Diccionario Oxford" en el que se comenta sobre el cada vez mas frecuente uso del concepto, en particular asociado a la politica. Las redes, que son muy útiles no hay duda porque gracias a ellas comunicamos en tiempo real, se prestan hoy a cualquier invento o evento. Depende del buen criterio de cada uno y sobre todo de su capacidad de informarse objetivamente sobre lo que se dice, para no caer ingenuamente en la trampita del vendedor de ilusiones.
Ejemplos:
Años atrás circuló profusamente en las redes que la CIA, el FBI o no se quien, eran los responsables del ataque a las torres gemelas. La verdad objetiva, todos lo sabemos hoy, es bien distinta, pero siempre hay espíritus ingenuos (por no decir ignorantes) que se la creen hasta hoy.
Ultimamente, el presidente electo de EEUU, Donald Trump dijo que desmantelará al llamado Obama care y ahorrara así 300 mil millones de dólares a los contribuyentes de Estados Unidos. Resulta que el Obama care cuesta 46 mil millones. La verdad aparente, emocional o doctrinaria, es lo que dice Trump. El hecho objetivo, la post-verdad, es que el Obama Care cuesta mucho menos que lo que dice D. Trump, pero eso ¿a quien le importa?
¿Y como andamos por casa?
Hace un tiempo circuló la "noticia bomba" que Michelle Bachelet no era medico y que su diploma era falso: esa fue la "verdad mediática" que muchos creyeron. ¿Cual es la post-verdad objetiva? Bachelet obtuvo su licenciatura en medicina en octubre del '82 y el titulo de médico cirujano en enero de 1983. Pero eso ¿a quien le importa?
Hace unos días me llego un correo con el sujeto "El crimen que el gobierno no quiere solucionar", relativo al incendio que costo la vida del matrimonio Luchsinger, agregando para aumentar el impacto, el dramático llamado telefónico de la Sra. Luchsinger poco antes de morir: esa es la verdad mediática. La post-verdad objetiva es que el caso esta en los tribunales y que no depende del gobierno su resolución (salvo que se quiera creer que no existe separación de poderes). Pero claro, la cizaña ya está sembrada.
Tomás Mosciatti, uno de los propietarios de Radio Biobio, es especialista en vender verdades mediáticas, juicios de valor en los que mezcla aspectos diferentes de la vida politica, que convenientemente mexclados, contribuyen a que las personas se formen juicios equivocados. Hace unos días circuló profusamente en la red un comentarios suyo con el titulo la “riqueza ofensiva de los expresidentes”. No dice nada que sea falso, pero al inicio “desliza” la palabra dieta (que luego corrige por la de jubilación, porque de eso se trata: los presidentes tienen una jubilación y no una dieta que corresponde sólo a los parlamentarios. El hecho objetivos es que la jubilación de los presidentes partió con el general delincuente (lo dice el mismo Mosciatti), y que la vara sobre el nivel de la jubilacion la pusieron los parlamentarios y no los expresidentes, aunque el desarrollo de comentario pretende hacer creer exactamente lo contrario.
Claro, a todos nos gusta, que la verdad mediática sea como la verdad objetiva, porque coincide con nuestras propias convicciones o nuestros propios principios doctrinales: Dios existe (y pobre del que diga lo contrario); Bachelet es una mentirosa (y que levante la mano el que afirme lo contrario). Los presidentes de Chile se fijaron una dieta – perdón- una jubilación de millonarios (y no vengan a decir que la culpa es del chancho y no del que le da el afrecho). Trump ahorrará 300 mil millones de dólares a los contribuyentes norteamericanos (aunque sean menos).

7 de octubre de 2016

“Mi trabajo era documentar la Muerte”

                                                                      César


En el MAXXI de Roma (Museo de Nacional de las Artes del siglo XXI), ese espléndido lugar diseñado por la arquitecto iraquí Zaha Hadid fallecida en marzo de este año, se ha inaugurado una exposición fotográfica que muestra los horrores de la dictadura siria, cuyo autor tiene el nombre en código de “César”. 

En la exhibición se tiene oportunidad de entrar en contacto con una de las más duras realidades de nuestro tiempo, ver con los ojos propios la Siria de al Assad.

El seudónimo César se atribuye a un ex oficial de la policía militar, cuya responsabilidad era de documentar la tortura y la muerte de los detenidos en las prisiones de Bashar al Assad, entre 2011 y 2013. Se observa cuerpos al límite de la debilidad física y con claras señales de torturas, de personas que osaron oponerse al régimen y por esto fueron arrestados, torturados y asesinados.

La exposición es posible porque César, decidió personalmente, copiar en secreto estas imágenes, constituyendo un enorme archivo. Son más de 55 mil imágenes que documentan la perversidad macabra de un régimen que no tiene compasión ni siquiera frente a la muerte, la que “debe” quedar registrada. En algún momento y como tantos otros de sus coterráneos, huyó a Europa con su familia, portando consigo el archivo.

No son pocos los que en Chile, con una estrecha perspectiva bipolar de tiempos de la guerra fría, quieren creer que los enemigos de mis enemigos deben ser necesariamente mis amigos. Occidente y Estados Unidos apoyarían a los rebeldes sirios, mientras los rusos apoyan el régimen de Bachar al Assad. Ergo, debo pasar por alto las atrocidades régimen y del ejército sirio y los bombardeos rusos porque serían solo “efectos colaterales”, de una trama más amplia que opone mis amigos a mis enemigos: Estados Unidos y al Occidente, sostenedores de un modelo económico que repudiamos de manera general.

En otras palabras, tus muertos se compensan con mis muertos, tus torturados se retribuyen con los míos, y todo ante los altares de nuestro antiliberalismo.

No se puede pretender que todos compartan estos puntos de vista, pero en nuestro Chile, que bajo la dictadura de Pinochet conoció las sutilezas perversas de la tortura, del asesinato político y de los desparecidos, debiéramos tener una mirada más crítica hacia la banalidad del mal de los burócratas y sus amigos, que secundan a estos modernos dictadores, aunque parezcan progresistas.

César fue parte de esa maquina burocrática pero decidió, en algún momento, distanciarse y mostrar la barbarie del régimen. 

11 de septiembre de 2016

Como un 11 esconde a otro

Prácticamente todos tenemos en nuestra memoria las imágenes humeantes de las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, acontecimiento que, al decir de los medios de comunicación, cambiaron el rumbo de la historia mundial.
Muchos de nosotros recordamos también las imágenes del Palacio de la Moneda en llamas del 11 de septiembre de 1973, acontecimiento que cambió el rumbo de nuestra historia reciente.
No tenemos sin embargo las imágenes de otro 11 de septiembre de 475 años atrás, en que las llamas y el humo de una batalla estuvieron a punto de cambiar el rumbo de nuestra historia y del que pocos se acuerdan.
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Me refiero al 11 de septiembre de 1541.
Ese día, los indígenas chilenos al mando de Michimalonco, atacaron Santiago (fundada siete meses antes) y estuvieron punto de acabar con lo que era la incipiente colonización española en nuestro país.
Hace algunos años llegó a mis manos la edición preparada por Leopoldo Sáez Godoy, de la "Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile", escrita en 1558 por Gerónimo de Vivar. De este precioso documento de nuestra historia, extraigo algunos elementos para mostrar lo que fue ese "otro" 11 de septiembre. El relato es impresionante por su realismo y está escrito con enorme dramatismo, a pesar del leguaje arcaico. Presento aquí algunos párrafos pertinentes a la batalla de ese día. Lo escrito entre comillas es copia textual del libro, puesta en español moderno. Para el resto, he adaptado el relato para hacerlo mas comprensible e interesante, o he agregado informaciones de otras fuentes.
En los primeros días de septiembre de ese año, se encontraba en curso un gran alzamiento indígena. El cacique Quilicanta (poderoso hombre de guerra de la progenie de los incas), prisionero en Santiago, hizo saber por mensajeros a Michimalonco, gran señor del valle de Aconcagua, que los cristianos "eran tan pocos, hambrientos y cansados, y que ellos eran muchos en extrema cantidad, y estaban en su tierra y [...] que se animase, y matase a los cristianos, y que después ellos se concertarían y serían amigos hasta su fin". Este es un elemento a importante puesto que a la llegada de Pedro de Valdivia, Michimalonco y Quilicanta eran enemigos, siendo este último "puesto por el Inca en esta tierra [como] gobernador".
Muchos otros caciques se unieron a la rebelión. La estrategia de Valdivia fue de evitar, en la medida de lo posible la concentración y la reunión de los diferentes grupos. Como supo que "un señor que se decía Cachapoal" se hacía fuerte a orillas del río que hoy lleva su nombre, decidió salir a enfrentarlo con 60 hombre de a caballo y de a pie, dejando Santiago y todo su recaudo al mando de su teniente Alonso de Monroy.
Cuando Michimalonco supo de la salida de Valdivia, decidió atacar la ciudad. Se aproximó sigilosamente, con "tanto secreto en el caminar como hombres que van a casa ajena a hurtar, y por no ser sentidos ni vistos, mataban a todos los yanaconas e indias de servicio que encontraban en su paso" (los yanaconas eran nativos del Perú que venían al servicio de los españoles, acompañándolos en la conquista). Según parece los atacantes eran muy numerosos: diez mil según Vivar, aunque pienso que la cifra debe ser tomada con precaución. Para enfrentarlos, Monroy disponía de unos 120 hombres que distribuyó en cuatro cuadrillas, "cada una de 32 de a caballo".
Siempre que se leen crónicas de la conquista de América no deja de sorprender la enorme disparidad entre las tropas indígenas y españolas. La diferencia era esencialmente tecnológica: El caballo, bestia desconocida, enorme y resoplante, que infundía temor, sobre todo en los primero años de la conquista, el acero de los cuchillos y sobre todo de las espadas, y por último, las escasas armas de fuego. Prueba de esto es que una vez que los mapuche (o sea la gente de la tierra) asimilaron de estos tres instrumentos y adecuaron su estrategia al combate de guerrilla, las condiciones de la lucha se equipararon.
Michimalonco atacó a las primeras luces del alba. Una vez próximo de la ciudad, sus tropas acometieron "con toda su furia, echando fuego que traían escondido en ollas, y como las casas eran de madera y paja, y la cerca de los solares de carrizos, ardía muy de veras la ciudad por sus cuatro partes".
Los españoles se defendían como podían "con todo ánimo de vender bien sus vidas y defender bien sus casas y hacer lo que debían. Como era de mañana antes del día, a la luz de la lumbre que ardía detrás de los cestos, los indios flechaban a los cristianos a su salvo y los españoles lanceaban a los indios que fuera de los cestos estaban, tantos en cantidad que apenas podían los de a caballo romper en ellos. Y si la guerra la hacían los indios, grande se las hacía el humo. Y ellos la sufrieron y pasaron hasta que el día vino. Y a esa hora llegaron otros indios de refresco ya que la luz dio lugar a que mejor se aprovechasen los españoles, que con ayuda del cielo comenzaron mas de veras la guazábara o batalla, tan reñida que era cosa admirable. Los españoles por defender tan justa causa peleaban como lo suelen hacer en las necesidades y los indios prosiguiendo su determinación peleaban como aquellos que defendían su patria".
Tropas indígenas de refresco se sumaron a la lucha "los que acometieron por todas partes", una parte de los cuales se lanzó al asalto de la casa de Valdivia "donde estaban los caciques presos",  incendiándola, con el claro objetivo de liberar a Quilicanta y los demás caciques. Los 22 españoles que allí se encontraban se defendían como podían. En algún momento se agregó a la defensa del recinto el teniente Monroy quién "vino a socorrer aquel lugar mas peligroso". Nuevos refuerzos acudían llenando el patio "que era grande". Cuando Monroy vio arder la casa "se apeó y peleando con toda furia rompió presto, temiendo que el fuego no le daría lugar a entrar a matar los caciques que estaban presos, haciendo la cuenta cierta que si mataba los caciques la guerra estaba deshecha".
Cuando llegó "a la puerta de la casa, salió una dueña que en casa del general estaba, que con él había venido sirviéndole del Perú, llamada Inés de Suárez, natural de Málaga", quién como cualquier otro soldado, "echó mano a una espada y dio de estocadas a dichos caciques, temiendo el daño que se recrecía si aquellos caciques se soltaban". En el momento en que Monroy entraba en la casa, salía "esta dueña honrada con la espada ensangrentada diciendo a los indios: « Afuera, auncaes – que quiere decir traidores-, y que ya yo os he muerto a vuestros señores y caciques », y "que lo mismo harían a ellos y mostrándoles la espada". Los "indios no osaban tirar flecha ninguna porque les había mandado Michimalonco que la tomasen viva y se la llevasen". Al saber que los caciques estaban muertos, los mapuche "viendo que su trabajo era en vano, volvieron las espaldas" y batieron en retirada. Y el fuego ardía por todas partes. Y como los indios andaban dentro de la ciudad, peleaban con los españoles, y en aquel campo estaba mas seguro.
Según otra versión (avalada por Pedro de Valdivia) Inés de Suárez dio orden de matar a los prisioneros. El soldado Hernando de la Torre le preguntó: "Señora: ¿de qué manera los mato?", a lo que ella habría respondido, desenvainando la espada: "De esta manera" y acto seguido los habría decapitado.
"Ya la ciudad en esta sazón estaba casi ardida". Cuando faltaban dos horas para la puesta del sol, los españoles redoblaron el ataque. Los indios aunque cansados y muchos de ellos malheridos, no osaban salir de la ciudad por temor de los caballos. Como los alrededores de la ciudad eran llanos y los montes para acogerse estaban lejos, podían ser fácil presa de la caballería. "Mas en fin, no pudiendo sufrir a lo cristianos, determinaron de salir de la ciudad y aun tenían por bien dejarla". [Pero] "como era campo ancho y largo, los de a caballo aunque cansados, no dejaban de alcanzar algunos". Prendieron a muchos. "Al preguntar que porqué huían tan temerosos, respondían: « porque un Viracocha viejo en un caballo blanco vestido de plata con una espada en la mano los atemorizaba y que por miedo de este cristiano huyeron ». Entendiendo los españoles tan gran milagro, dieron las gracias a nuestro señor y al bien aventurado apóstol Santiago, patrón y luz de España". Así, la victoria fue interpretada como un milagro del apóstol Santiago, hipótesis también destacada por Valdivia.
La disparidad de muertos y heridos fue dramática, con gran perjuicio para los que luchaban por su tierra: "En esta batalla murieron 800 indios y los indios mataron dos españoles y 14 caballos". Es cierto que la ciudad quedó destruida y los invasores salvaron poca cosa: un poco de trigo y algunos animales. Pero quedaron dueños del campo de batalla, con lo que la conquista podía continuar.
La destrucción de la ciudad ha dado posteriormente origen a un pequeño “enigma” sobre la fecha de fundación, ya que el pergamino original (el llamado libro "becerro"), en el cual se inscribió la fundación de la ciudad, quedó destruido en el incendio. Posteriormente el Cabildo ordenó reescribir un nuevo volumen, que es el existente hasta ahora, en el cual se indica que la ciudad fue fundada "a doce días del mes de febrero" del año 1541. Sin embargo, Valdivia en sus cartas menciona en más de una ocasión "fundé esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, en nombre de V.M. [...] a los 24 de febrero de 1541.

Doce o veinticuatro, poco importa hoy día, salvo para alguna ceremonia oficial. Lo que es importante es que ese 11 de septiembre, las llamas estuvieron a punto de cambiar el rumbo de nuestra historia. La primera invasión de Diego de Almagro había concluido en un fracaso, de suerte que pocos querían acompañar a Valdivia. Si luego de la destrucción de Santiago y como consecuencia de las penurias que derivaron, también éste y su gente hubieran tenido que abandonar derrotados el territorio, la conquista de Chile se hubiera retardado quizás por cuanto tiempo y otra hubiera sido nuestra historia.