¿Cuando se había visto que un Obispo de una pequeña diócesis del sur del mundo, tuviera voz en la Asamblea de Accionistas de uno de los mayores conglomerados eléctricos del mundo?
Por Lucho Pizarro

En esta etapa crítica que atraviesa la Iglesia Católica, no deja de ser reconciliante saber de la visita a Italia del Obispo de Aysén, Monseñor Luis Infanti, encabezando una delegación compuesta además por el presidente de Ecosistemas Juan Pablo Orrego y por Carlos Garrido, de la Agrupación Defensores del Espíritu de la Patagonia. El grupo vino a abogar por la causa “Patagonia sin Represas” en encuentros públicos en Milán y en Roma, ciudad donde tuvo lugar la Asamblea de Accionistas de ENEL.
Estaba prevista también una visita al pueblo de Longarone, en la región del Véneto, no lejos de Udine, tierra de origen del Obispo aysenino. Ese pueblo fue brutalmente golpeado por la tragedia del Vajont en 1963, “Exactamente el Vajont – declaró Infanti – explica toda la complejidad de los mega proyectos [hidroeléctricos] como los de la Patagonia”(1).
La empresa ENEL, controlada por el Estado Italiano en un 31,3% y cuyo nombre deriva de “Ente Nazionale dell'Energia Elettrica”, se ha transformado por azares de la finanza internacional, en el centro de decisión del mega proyecto HydroAysén desde que en el 2009 tomó el control de Endesa España con 92% de las acciones.
El día 29, bajo la Presidencia de Piero Gnudi, tuvo lugar en Roma la Asamblea Ordinaria de accionistas del gigante energético italiano, en la cual se aprobó el balance 2009. Presente en la Asamblea estaba Don Luis Infanti.
¿Cuando se había visto que un Obispo de una pequeña diócesis del sur del mundo, tuviera voz en la Asamblea de Accionistas de uno de los mayores conglomerados eléctricos del mundo?
Como se sabe, en las Asambleas de Accionistas sólo pueden participar quienes poseen alguna parte del capital de la empresa. ENEL tiene una composición accionaria particular porque la parte no controlada por el Estado se encuentra ampliamente repartida, lo que aumenta el poder decisional del Gobierno. Según la información institucional, un 44,5% de las acciones se encuentran en manos de más de un millón de pequeños inversionistas y el resto es propiedad de compañías de seguros, fondos de inversión, de pensión o fondos éticos.
Y fue justamente una intervención de la “Fondazione Culturale” de la Banca Etica, la que solicitó a los Misionarios Oblatos de María Inmaculada, detentores de 57 mil acciones ENEL, delegaran la autorización que permitió la asistencia del Obispo a la Asamblea de Accionistas.
Ugo Biggeri, presidente de la Fundación explica: “Quisimos implicar a la red internacional de inversionistas religiosos [...] los Oblatos hacen parte de la ‘Interfaith Center for Corporate Responsibility’ [ICCR - www.iccr.org], una coalición de 275 órdenes religiosas con sede a Nueva York, que cada año presenta más de doscientas mociones de carácter social y ambiental a las asambleas de las mayores sociedades de los EEUU”. Se agrega en la nota que el problema “no son sólo las represas, porque el Obispo pide que ENEL restituya los derechos de uso de agua obtenidos por Endesa durante la dictadura de Pinochet, que privatizó los ríos. Lo que ENEL quiere hacer es seguramente legal – agrega Infanti – pero es éticamente insostenible [...]Pediremos a ENEL restituir las concesiones al pueblo chileno”.
Las agencias de información, destacaron la intervención del Obispo, pero resaltaron también las declaraciones del Presidente Piero Gnudi y del Gerente General Fulvio Conti, ambos presentes en la Asamblea.
El prelado en su intervención explicó que “ENEL controla 80% de las reservas chilenas de agua y que con sus proyectos de desarrollo arriesga de comprometer el precario equilibrio del ecosistema de la Patagonia”, región “para la cual se espera la declaración de patrimonio de la humanidad”. Sus objeciones no se refirieron sólo al uso del agua, sino también a su precio, porque con la privatización: “el 96% de las aguas patagónicas fue regalado a Endesa”, lo que “es una injusticia que consideramos como una nueva forma de colonización que viola la soberanía del país”. De esta manera. “el Estado italiano tiene un gran poder sobre las aguas de Chile y podría tenerlo también sobre la energía” – concluyó el obispo.
Exactamente al cumplirse los 10 minutos autorizados para su intervención, el Presidente Gnudi exclamó: “Monseñor, su tiempo ha terminado”, siendo inflexible a la demanda de una corta prórroga que le permitiera concluir su alocución, aplicando la regla como a cualquier otro accionista demasiado “prolijo”. El hecho bastó para que las agencias tuvieran “su noticia”, como destaca Mauro Meggiolaro de Zona Equosostenibile, también presente en la Asamblea.
El Gerente General Conti afirmó “estamos convencidos de ser éticos en nuestro comportamiento y quisiera asegurar sobre la eticidad del comportamiento en todos los lugares donde actuamos” – agregando – “nosotros no sustraemos el agua, la que continuará a fluir hacia el Océano... ENEL en este proyecto posee una cuota de minoría igual al 15 %, mientras Colbún está ‘manos de una familia chilena’ que posee el 49% del proyecto(2).
En Italia el tema de las represas patagónicas se inserta en la polémica suscitada por un reciente decreto que permitiría la privatización del agua. El “agua es un bien común” se titula la campaña en favor de un referendo que busca abrogar la nueva disposición. La unicidad entre ambos conceptos se puede leer en un artículo del Corriere delle Alpi, “del agua del Piave a la de La Patagonia y el alpinista italiano Santón abraza la causa: La ENEL prevée represar dos ríos y [construir] un electroducto de 2400 km. Un desastre: Cinco mega represas sobre la segunda reserva de agua del planeta”, denuncia Santon, que este sábado 1º debía presentar en el pueblo de Paiane no lejos de Longarone, con otros panelistas, “el oro azul de la Patagonia”. El artículo del Corriere delle Alpi hace referencia además a la delegación chilena que debía encontrar al Gobierno y a la ENEL para decirles “esa agua no se toca”.
Tornando a nuestro país y mirando hacia atrás, es útil recordar las argumentaciones de los economistas neoliberales que en la época de la dictadura sostenían que el Estado era un mal administrador y que por eso había que liquidar los activos públicos. Así pasó a manos de privados todo el patrimonio electro-hidráulico nacional de la época que era el orgullo de quienes estudiábamos en esos años. Un cuarto de siglo después, otro Estado que no es el Chile, es dueño de esos activos y puede decidir como y cuando se usan.
Seguramente eso explica en buena parte nuestro subdesarrollo. Copiamos políticas y doctrinas con poca perspectiva de País, pero con mucho interés a favor de quienes en 37 años de neoliberalismo, han acumulado fortunas, especulando con un patrimonio que era y es de todos. Se puede suponer que es un trago amargo para quienes presumen de nacionalistas.
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(1) El 9 de octubre 1963 un derrumbe en una de las laderas del embalse artificial formado por la represa del Vajont, contruida por ENEL y terminada en 1959. 270 millones de m3 de rocas precipitaron sobre el lago provocando una ola gigantesca de 250 metros de altura que arrasó numerosos pueblos en las riberas del lago, sobrepasó el muro del dique (que resistió al impacto) y cayó sobre los pueblos de Longarone Pirago, Maè, Villanova, Rivalta valle abajo en el río Piave. Murieron 1917 personas, de las cuales 1450 en Longarone. En febrero de 2008 en el marco del año Internacional de la Tierra, (International Year of Planet Earth) de Naciones Unidas, el desastre fue mencionado junto a otros cuatro como un caso ejemplar de un desastre evitable, causado por al escasa comprensión de las ciencias de la tierra y en el caso específico, del “fracaso de ingenieros y geólogos para entender la naturaleza de los problemas que estaban tratando de enfrentar”.
(2) En el juego de cajas chinas que conforman las participaciones accionarias muchas veces es difícil entender quién controla qué en una empresa. En todo caso, en la Resolución N° 22 /2007 del Tribunal de la Libre Competencia está escrito que el Proyecto “se materializaría a través de una sociedad anónima cerrada, sujeta a las normas de las sociedades anónimas abiertas, con una distribución de propiedad de 51% para Endesa y 49% para Colbún, ...” Para un simple ciudadano puede resultar difícil entender cómo la participación de ENEL en HidroAysén puede ser de apenas 15%, si Endesa será dueña del 51% y ENEL es ya propietaria del 92% de ésta última, salvo que nuevos y desconocidos financiadores hayan aparecido en el entretiempo.
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