El 23 de abril fue proclamado hace ya más 15 años por la UNESCO, como el día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, aunque su historia remonta a mucho tiempo atrás. Por José Luis Pizarro Theiler
La fecha aparece simbólica por varias razones. La principal es que coincidiría con el día de la muerte, en el año 1616, de dos gigantes de la literatura mundial como fueron Cervantes y Shakespeare. Sin embargo, por derecho de crónica se debe decir caso que las fechas no son exactamente las mismas, puesto que Miguel de Cervantes murió, según parece el día 22, siendo enterrado el 23, y aunque la muerte del poeta y comediógrafo inglés fue efectivamente el 23, la fecha está contabilizada en el calendario Juliano que correspondería al 4 de mayo del calendario Gregoriano, actualmente en uso.
Algunos agregan a esta fecha los aniversarios de la muerte de Garcilaso de la Vega, llamado el Inca, gran cronista de la América Hispana, ocurrida ese mismo día y año, y la del escritor y periodista español Josep Pla, fallecido el 23 de abril de 1981. También en un 23 de abril nacieron Halldór Kiljan Laxness, en 1902, escritor islandés y ganador del Premio Nobel de Literatura y el escritor y miembro de la Academia Francesa Maurice Druon, en 1918. El escritor Vladímir Nabókov, el famoso autor de Lolita, nació en San Petersburgo el 10 de abril de 1899 del calendario juliano, que algunos hacen corresponder al 23 de abril, aunque en realidad debiera ser el 22.
La fecha es también simbólica porque corresponde con el día de San Jorge, Patrón de Cataluña, donde nació hace ya 80 años, la costumbre de intercambiar rosas por libros entre parejas de enamorados y de personas queridas, convirtiéndose en una fiesta popular. La costumbre hoy se ha institucionalizado porque en Barcelona, por cada libro vendido en este día, se regala una rosa en las librerías.
Fue tal vez por esta aproximación entre el libro y el 23 de abril, que España se hizo promotora de la idea – aceptada en la Conferencia General de la UNESCO el 15 de noviembre de 1995 – de convertir este día en la fiesta universal del libro, aceptada hoy en más de 80 países del mundo.
La ultima Conferencia de la UNESCO que tuvo lugar en octubre del año pasado, aceptó la propuesta de celebrar este 2010 como el año Internacional del Acercamiento entre las Culturas. El objetivo es consolidar e intensificar el diálogo entre culturas y mejorar el respeto ético a la diversidad y a la mutua comprensión. Así, el 23 de abril de este año aparece doblemente simbólico, puesto que el libro se presenta como el instrumento de promoción y aproximación intercultural entre pueblos, religiones y etnias diversas.
En esta perspectiva multicultural e internacional y por el simbolismo de Barcelona como capital mundial del libro en cada 23 de abril, es que la revista literaria italiana Leggere Tutti (“Leer todos”) lanzó este año la iniciativa “Una nave de libros para Barcelona”. Se trata de una travesía en barco que desde el puerto de Civitavecchia en Roma llegará al de Barcelona exactamente el día de San Jorge. Durante la travesía están previstos encuentros con numerosos escritores y poetas, entre los cuales los españoles Maite Carranza, Pau Faner, Marc Pastor, Eduard Marquez y los italianos Paolo Colagrande, Mario Geymonat, Franco Matteucci, Franco Mimmi, Valerio Mieli, Valeria Parrella, Roberto Riccardi, Brunella Schisa, Beppe Sebaste, Daniele Tirelli. En el barco se ha instalado una maxi librería y durante el trayecto se harán presentaciones, lecturas y espectáculos literarios además de proyección de películas. Durante la estadía en Barcelona se tendrá ocasión de visitar la Rambla, que para esta fiesta se llena de librerías y libreros de viejos y nuevos, abiertas hasta muy tarde en la noche para satisfacción de los lectores noctámbulos.
Entre las muchas actividades previstas para este día, está lo que en Estados Unidos se llama el "Bookcrossing". En este juego, los amantes de los libros se encuentran virtualmente en Internet para ceder o recibir un libro juzgado particularmente importante o significativo, el que una vez leído será depositado, con una pequeña etiqueta, en algún punto donde un nuevo lector lo encontrará. Así el libro voluntariamente “abandonado” inicia un viaje que puede ser seguido en sus etapas o aventuras: fue nuevamente abandonado, olvidado, regalado o entregado en beneficencia a alguna biblioteca.
La actividad es promovida en Italia desde 2002 por el programa Fahrenheit de Radio 3. Este 23 de abril, con motivo del Día Internacional, nuevos libros serán puestos en circulación, los que será posible seguir conectándose vía Internet al sitio Web de la radio.

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